Los compuestos químicos que se utilizan para generar energía en las
pilas son metales pesados, como el Mercurio, Manganeso y Zinc, entre otros.
Estos residuos deben tener un tratamiento especial para evitar un gran impacto
ambiental. Porque por ejemplo, si las pilas se arrojan a la basura, terminan
sobre el terreno en donde la lluvia las moja, permitiendo que se esparza el
Mercurio que contienen y abren paso a través de la tierra hasta contaminar la
napa subterránea de agua, la cual mantiene un movimiento constante
desplazándose hacia los ríos hasta llegar al mar, en donde el agua contaminada
se fija en los peces haciendo el consumo de este muy peligroso para el hombre.
Muchas veces las pilas son enterradas o quemadas con los
demás desechos, en el caso de la incineración, al quemarse se producen
elementos tóxicos que contaminan el aire. Al enterrarlos, además de que tardan
muchísimos años en desintegrarse, vierten sustancias peligrosas que se
contaminan el suelo, las bacterias, las plantas y el agua subterránea.

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